PREGUNTAS FRECUENTES

El martes 26 de noviembre del 2019, la Comisión de Evaluación Ambiental aprobó por unanimidad el Nuevo Oleoducto Sonacol, confirmando que el proyecto cumple cabalmente con la normativa de seguridad y requisitos de carácter ambiental para su ejecución, tal como lo estableció el Informe Consolidado de Evaluación (ICE).

  • En diciembre del 2016 Sonacol ingresó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) «Segunda Línea Oleoducto M-AAMB» al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).
  • Tras el ingreso del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), se dio inicio al período de Participación Ciudadana (PAC), en el que tanto las comunidades como los organismos técnicos competentes del Estado realizaron sus observaciones.
  • En conformidad a los plazos y correspondientes, en marzo del 2017 el SEA emitió el primer Informe Consolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones y/o Ampliaciones al Estudio de Impacto Ambiental (ICSARA) del proyecto.
  • A fin de atender cabalmente todas las indicaciones de este informe, Sonacol solicitó una prórroga en el plazo de respuesta ingresando la primera Adenda en noviembre del 2018.
  • El 08 de enero del 2019 el SEA emitió el segundo Informe Consolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones y/o Ampliaciones complementario ICSARA al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del nuevo oleoducto.
  • Nuevamente, a fin de responder y atender cabalmente todas las indicaciones de este informe consolidado, Sonacol solicitó una extensión del plazo al SEA, justificando con una Carta Gantt los plazos pertinentes para tales efectos.
  • Acogida la solicitud, se ingresó la nueva Adenda el día 12 de agosto del 2019, fecha en la que además el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) notificó a ciertas entidades el ingreso de esta Adenda complementaria para su pronunciamiento.
  • Actualmente dichas entidades están oficiando su pronunciamiento al respecto.
  • En septiembre del 2019 el Servicio de Evaluación Ambiental informó que a fin de completar el proceso de evaluación del Estudio de Impacto Ambiental del proyecto se requería de un plazo mayor para la evaluación ambiental del proyecto, y agregó 60 días adicionales para estos efectos. 
  • El 7 de noviembre del 2019 el Comité Técnico de Evaluación de la región metropolitana se reunió para revisar los antecedentes del proyecto, como lo establece el artículo 68 de la Ley 19.300 del Medio Ambiente.
  • El 13 de noviembre 2019 se emitió el Informe Consolidado de la Evaluación (ICE) del  Estudio de Impacto Ambiental del proyecto “Segunda Línea Oleoducto M-AAMB, que en virtud del pronunciamiento de las  entidades técnicas pertinentes,  recomienda su aprobación.
  • El martes 26 de noviembre 2019 se realizó la votación de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto, donde la Comisión de Evaluación Ambiental aprobó por unanimidad.

El combustible que abastece al aeropuerto Arturo Merino Benítez se transporta desde el terminal de almacenamiento ubicado en la calle Cerro Sombrero en la comuna de Maipú, a través de un oleoducto que entró en operaciones en 1994.

Desde entonces, la demanda de pasajeros del aeropuerto ha registrado un incremento permanente. El crecimiento que ha experimentado el tráfico aéreo de pasajeros en los últimos cinco años en Chile, casi se duplicó entre 2010 y 2015, pasando de 11 millones de pasajeros, a 18 millones, según cifras de la Junta Aeronáutica Civil (JAC).

En 2016, la demanda del aeropuerto tuvo un crecimiento récord del 11% respecto al 2015 (media mundial fue de 5,7%), transportando 20 millones de pasajeros. Las proyecciones son de 30 millones de usuarios para 2030 y 50 millones para 2045.

En este escenario, el actual oleoducto no podrá satisfacer la totalidad de la demanda proyectada para los próximos años, cuya máxima capacidad será alcanzada en 2018, haciendo urgente resolver este requerimiento.

El oleoducto debe iniciar su trazado desde Maipú dado que es en esta comuna donde se encuentran las compañías dueñas del combustible. Sonacol solo es la empresa transportista del producto.

Por otro lado, el kerosén o parafina de aviación requiere ser filtrado, además de pasar por otros procesos antes de ser entregado al aeropuerto para su uso, procesos que se realizan en la planta ubicada en Maipú.

Por estos motivos técnicos es que no es factible instalar un oleoducto desde Concón al Aeropuerto Arturo Merino Benítez.

Los oleoductos de Sonacol son seguros, gracias a la calidad del acero que se utiliza, los sistemas de monitoreo 24 horas y tecnologías de última generación para la prevención de roturas de las líneas.

Las tuberías de Sonacol son hechas de acero al carbono, siendo resistentes a cambios de temperatura y de presión. Además, el diseño constructivo del oleoducto permite que pueda moverse y adaptarse a movimientos sísmicos. De hecho, ninguno de los oleoductos de Sonacol, desde el año 1957, ha tenido algún inconveniente producto de un terremoto.

La experiencia internacional indica que la probabilidad de que un oleoducto tenga accidentes tiende a cero. Además, los incidentes registrados en oleoductos se deben en general a la intervención de terceros (excavación de maquinaria pesada no autorizada por ejemplo), ya que los oleoductos cuentan con sistemas integrados de prevención de riesgos y de monitoreo permanente, por lo tanto, rara vez presentan fallas inherentes a su operación.

Los oleoductos de Sonacol se instalan al doble de la profundidad exigida (la normativa nacional indica que pueden instalarse desde 90 centímetros de la superficie, mientras que Sonacol lo realiza entre 1.8 y 2 metros bajo tierra). Con ello, se garantiza que sean de difícil acceso, previniendo accidentes derivados de intervención de terceros.

Adicionalmente, los oleoductos cuentan con otros sistemas de seguridad integrados, tales como:

  • Sistema de inspección permanente vía fibra óptica, que detecta cualquier variación de presión, temperatura o flujo del combustible.
  • Diversos sistemas de detección de fugas, que dan aviso de manera temprana (entre 2 a 7 minutos) de pérdidas de combustible debido a posibles roturas de las tuberías.
  • Válvulas para aislar segmentos del oleoducto de manera remota, lo que permite cortar el flujo de combustible en caso de algún evento no deseado.
  • Patrullajes aéreos y terrestres para monitorear la franja de seguridad sobre los oleoductos, evitando la intervención de terceros.
  • Sistema de inspección robótica periódica (conejo inteligente), que analiza la integridad de la tubería desde su interior, para programar y diseñar mantenciones preventivas, evitando la ocurrencia de accidentes.

Si bien las probabilidades de que haya un accidente tienden a cero, Sonacol cuenta con tecnologías que le permiten reaccionar de forma inmediata ante algún evento no deseado. Los sistemas de seguridad de Sonacol, de última generación, permiten sellar las tuberías en su interior para evitar un derrame incontrolado de combustible.

Tanto la detección del incidente, como el cierre de las cañerías, se realizan en solo minutos desde las centrales de Sonacol, sin necesidad de tener que llegar al lugar donde se efectuó la falla para comenzar a reaccionar.

La empresa también  cuenta con un equipo de contención frente a emergencias con la capacidad de llegar al lugar afectado en solo minutos. Además, parte del protocolo de seguridad de Sonacol incluye la coordinación con otros actores, tales como Bomberos.

Paralelamente a lo anterior, Sonacol ha realizado capacitaciones al cuerpo de Bomberos de Maipú, de modo que éstos conocen los oleoductos, sus trazados dentro de la comuna, los sistemas de seguridad con que operan, los combustibles que transportan, las características y hojas de seguridad de cada uno de ellos, y las acciones a realizar de acuerdo al oleoducto comprometido (con coordinación de Sonacol en el momento en que se declare la emergencia).

Finalmente, en casos de emergencia declarada, Sonacol dará instrucciones coordinadas con Bomberos y Carabineros, sobre qué deben hacer los vecinos.

La construcción del oleoducto es muy segura, pues durante este proceso Sonacol solicita los planos de los servicios existentes: acueductos, gasoductos etc. Una vez que se estudian estos planos, la empresa corrobora que la información contenida en los planos coincida con la realidad. Para ello, se realiza una excavación manual y se demarca la línea de cada servicio existente en la zona trabajo (otros oleoductos y/o gasoductos, tuberías de alcantarillado, acueductos, etc.).

Paso 1: Excavación manual y demarcación de oleoductos existentes.

Terminado el proceso de demarcación de los servicios existentes en la servidumbre, se autoriza el ingreso de maquinarias para comenzar la excavación con absoluta precisión, sin riesgo de intervenir accidentalmente en otras instalaciones.

Paso 2: Excavación con maquinaria para la instalación de la nueva tubería.

Luego, se prepara el terreno y se instala una cama de arena, la que, junto con otros elementos técnicos propios del diseño del oleoducto y su construcción, dan flexibilidad y seguridad ante eventos sísmicos. Tras esto, comienza el proceso de instalación y soldadura de la tubería. Finalmente, comienza la etapa de relleno que le da soporte al oleoducto.

Paso 3: Instalación de la nueva tubería.

El escenario ideal para Sonacol es construir de manera lineal, es decir, cerrar todo el perímetro de la obra y construir de una sola vez. De esta forma, la construcción se llevaría a cabo en 4 meses aproximadamente. Sin embargo, en el Barrio El Abrazo, el oleoducto se ubicaría bajo los corredores energéticos ya existentes, ubicados bajo parques. En estos casos, los vecinos han manifestado que prefieren un proceso constructivo por tramos, a fin de no inhabilitar el parque por completo en ningún momento de la obra.

Se están desarrollando mesas de trabajo entre las comunidades y Sonacol para definir los tramos de avance y el horario de las obras. Dependiendo de estas definiciones, se podrá estimar el tiempo de duración total de las obras.

Los oleoductos son tuberías totalmente herméticas. Están diseñados para que no tengan filtraciones de ningún tipo, debido al uso de cañerías de acero al carbono de alta resistencia y un proceso constructivo que responde a estándares y normativas internacionales, más exigentes que las indicadas por la normativa chilena. Junto con ello, Sonacol cuenta con procedimientos de inspección y prevención de última generación (Sistema SCADA, conejo inteligente, supervisión aérea y terrestre).

Finalmente, la empresa cuenta con vasta experiencia instalando oleoductos bajo ríos mediante sistema de túneles. En tales casos, nunca un oleoducto de Sonacol ha tenido inconvenientes por su interacción con cauces de agua, ni contaminación en ellas.

Si bien la legislación no obliga a las empresas a compensar por el desarrollo de proyectos, Sonacol de manera voluntaria se comprometió realizar aportes a la comunidad, como parte de su política Responsabilidad Social Empresarial. Estos aportes se definirán en conjunto con las comunidades involucradas en el proyecto (aquellas que son colindantes al trazado y cuyos espacios comunitarios serán intervenidos durante las obras), debiendo cumplir con las siguientes características:

  • Medidas orientadas al mejoramiento del entorno del barrio.
  • Medidas colectivas: deben ser de beneficio y uso comunitario.
  • No expresarse en una compensación monetaria y/o de beneficio individual.

Para la definición conjunta de estas medidas, se están desarrollando mesas de trabajo en los barrios El Abrazo y Los Bosquinos, instancias de diálogo abierto y transparente para consensuar las necesidades e intereses de las comunidades involucradas.

Un oleoducto no es peligroso para la salud. Su carácter hermético impide que los productos transportados estén en contacto directo con las personas o medio ambiente.

Por otra parte, es importante recordar que sólo el contacto directo y prolongado con los combustibles podría provocar un impacto a la salud, de otra forma, por ejemplo, no podrían utilizarse vehículos, sistemas de calefacción u otros que requieren contacto directo con los combustibles.

Efectivamente, Sonacol cuenta con un plan de contingencia, el que por Ley debe estar en conocimiento de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, requerimiento que debe ser cumplido por todas las empresas que trabajan en el rubro. Existen protocolos que aplican no sólo para determinar la reacción ante una emergencia sino la manera en que la empresa debe coordinarse con los distintos organismos públicos que deben ser informados.

En el muy muy poco probable caso de presentarse una falla en la tubería, Sonacol cuenta con tecnologías que permiten reaccionar de forma inmediata, sellando las tuberías en su interior para evitar derrame incontrolado de combustible. Tanto la detección de la falla como el cierre de las cañerías, se realiza desde las centrales de Sonacol de manera inmediata. No se requiere llegar al lugar del incidente para comenzar actuar.

Además, Sonacol cuenta con un equipo de contención frente a emergencias que está siempre preparado, y tiene la capacidad de llegar al lugar del accidente en minutos.

Efectivamente la operación de Sonacol está resguardada no sólo por estrictas normas de gestión y parámetros de seguridad al más alto nivel de la industria. Aunque tenemos plena confianza en la confiabilidad de nuestro sistema de transportes, la empresa también cuenta con seguros que le permiten asumir de forma responsable cualquier evento que pueda producirse.

La existencia de oleoductos es perfectamente compatible con la siembra superficial. En sectores rurales, se realiza producción agrícola encima de las tuberías sin problemas. También pueden instalarse mobiliarios propios de un parque, tales como juegos infantiles y máquinas para hacer ejercicio.

Por razones preventivas y ante la necesidad de realizar mantenciones, no se permite que existan árboles justo sobre la tubería (sí a un par de metros de distancia).